sábado, 20 de diciembre de 2014

Un 8 para Kafka on the Shore

Un 8 es una buena calificación. La verdad es que el libro me gustó muchísimo, mantuvo mi atención de principio a fin, a pesar de lo enrevesada de la historia y a pesar de que aunque terminé de leerlo hace un par de semanas, me sorprendo preguntándome todavía a qué venían algunos acontecimientos y algunos personajes; en todo caso, como el libro es genial, prefiero pensar que soy yo la que no lo entendió en toda su complejidad.

Es el tercer libro de Murakami que leo, por coincidencia, los dos primeros los leí de vacaciones en Portugal; el primero, De lo que hablo cuando hablo de correr  no me gustó mucho, aunque tengo que reconocer que, corriendo, casi siempre recuerdo algún pasaje; de todos modos, creo que la experiencia de correr es tan personal que no se puede escribir un manual ni un libro de instrucciones al respecto; aconsejar, a lo mejor, pero nada más; por otro lado, eso de que alguien que no sea fundamental para la historia de la humanidad escriba cualquier tipo de biografía me parece una idea bastante peregrina. Ea! ahí va mi revista de De lo que hablo cuando hablo de correr!

El del chico sin color, nos lo bebimos en el retiro anual de navidad en el Algarve el año pasado; nos encantó, lo leímos en unos tres días, sin pestañear.  Al igual que Kafka on the Shore, mantiene la atención y es totalmente imprevisible; es un buen libro, aunque también le adría un ocho, y por motivos distintos que a éste.

Da Kafka on the Shore no me gustó la parte fantástica del final y encontré algunas partes demasiado enrevesadas, aunque a lo mejor es porque yo soy muy cándida, como diría mi amiga Inés, y me cuesta un poco encontrar curiosas o entretenidas las cosas y a las personas enrevesadas.

En todo caso, un 8 es una buena calificación y lo recomiendo, al igual que el del chico sin color, son buenísimos los dos.


jueves, 20 de noviembre de 2014

Un 7 para El Museo de la Inocencia de Orhan Pamuk

La última vez que intenté leer un libro de Orhan Pamuk lo dejé a las pocas páginas; creo que no era aburrido pero no logró engancharme y lo dejé.  Era "Me llaman rojo".

Este sin embargo lo empecé una tarde tranquila de septiembre, mi bebé se había dormido y como yo no tenía sueño, fui al librero a buscar algo que leer, una novela; cogí El Museo de la Inocencia, lo empecé y me enganchó.

Es un buen libro, demasiado largo, para mi gusto, pero un buen libro.  La verdad es que poco antes de la mitad lo dejé entre los libros que leo cuando no tengo nada mejor que hacer porque los ocho años de los que habla -no voy a decir qué es lo que hace en esos ocho años porque no soy de estropearle la lectura a nadie- se hacen eternos; llega un momento en el que parece que está relatando una y otra vez el mismo día, la misma hora, la misma escena.

Por eso le he puesto un 7, por esos ocho años tan pero tan tediosos, sin embargo, no le he puesto un 4, porque el final es alucinante; si es una historia real, que es lo que Pamuk quiere que creamos, es una historia impresionante y si se la ha inventado...quisiera tener un sombrero para descubrirme ante él, porque es totalmente impredecible y te deja totalmente sin aliento.

Ahora bien, aunque yo le ponga un 7, me imagino que un estambulí de la quinta de Pamuk, le pondría un 10 redondo, porque las descripciones de los lugares y de los acontecimientos, para quien los haya vivido e incluso para quien haya pasado por Estambul, no tienen precio.

De modo que si queréis una novela bien escrita, fácil de leer y con un final alucinante, adelante, elegid ésta y no os dejéis abatir por el relato de esos ocho largos años; y si tenéis un amigo estambulí, recomendadle la novela encarecidamente, ¡le va a encantar!

domingo, 28 de septiembre de 2014

Un 9 para A Stone Boat de Andrew Solomon

Como sabéis, este es uno de mis autores preferidos, aunque haya escrito tres libros de los que he leído dos y he empezado el tercero.

Juanma me lo regaló porque sabe que me gusta el autor, lo que no sabíamos, ninguno de los dos, era que éste era el libro perfecto para leer ahora mismo.

Trata sobre una relación compleja entre un hijo y su madre y el huracán de sentimientos que la inminente muerte de ésta desencadena en ambos, en el hijo, en particular.

Creo que el libro es algo autobiográfico, por lo que he leído y escuchado de la vida de Solomon, que dicho sea de paso, es bastante abierto en todo lo relacionado con sus relaciones familiares.

El autor describe una figura materna fuerte y poderosa, la madre es, a pesar de su fragilidad y delicadeza, una fuerza de la naturaleza en todos los aspectos de su vida.  Al principio generé sentimientos encontrados con respecto a la fuerza con la que la madre influía en la vida pasada y presente del hijo; después sin embargo, comprendí que todas las madres, o la gran mayoría, influimos poderosamente en la vida de los hijos, con todo lo que decimos, hacemos o sentimos, por eso debemos ser tan cuidadosas y por eso, este sentimiento de que todo lo que hacemos podría marcar de por vida a nuestros hijos, si bien un poco llevado al extremo, no deja de ser, en gran parte, verdad.

A partir de la mitad del libro, empieza uno a comprender que la madre no ha coaccionado al hijo para que sienta tan profundamente por ella, para que todo en su vida esté condicionado a lo que ella pensaría o sentiría; como dice la madre al final, no estuvo obsesionada con su hijo, simplemente le quería tanto que no soportaba la idea de que nada ni nadie pudieran causarle sufrimiento.  ¿No sentimos lo mismo todas madres?

De modo que finalmente, entre lágrimas -como con el libro anterior de Solomon- acepté que esta fuerza de la naturaleza no había limitado la vida del hijo, la había enriquecido, la había llenado de amor y de alegría y sobre todo, había intentado construir un muro enorme para contener todo lo malo del mundo y evitar que alcance a sus hijos.

Un libro precioso, sin duda, lleno de sentimientos profundos y frases y párrafos perfectos, porque Solomon no sólo escribe buenos libros, utiliza el lenguaje de manera espectacular.

Le he puesto un 9 porque a pesar de haberme gustado tantísimo, no llega a ser una joya de la literatura.

Además del personaje de la madre, mi personaje preferido es Helen...

jueves, 18 de septiembre de 2014

Un 6 para The Storyteller de Jody Picoult


Este es el primer libro que leemos en mi nuevo club de lectura.  Lo recomendó alguien a quien no conozco y lo leí en más o menos unas dos semanas; tiene unas 500 páginas.

Parece que es un libro más o menos famoso y que la autora también lo es así que, por si cae en vuestras manos, no os voy a desvelar los detalles.

Me gustó mucho la parte que habla sobre la segunda guerra mundial, sobre  el gueto de Lodz y Auschwitz. Al final del libro, leyendo las fuentes documentales entendí por qué está tan bien escrito y por qué resulta tan desgarrador y realista: porque la autora se documentó ampliamente para escribirlo, de modo que se trata de una novela, más bien dos novelas en una, entretenida pero también muy bien documentada.

¿Que por qué le pongo un 6? Porque a pesar de lo bien documentada que está esa parte, y a pesar de que la otra historia que cuenta, al margen, es también bastante buena, sobre todo si se lee en el contexto de la primera, el libro en su conjunto resulta demasiado fácil y casi hasta el final, demasiado previsible; literariamente tampoco es una joya pero el motivo principal de mi 6 es que los sucesos resultan demasiado fáciles, previsibles e increíbles.

¿Recomiendo este libro? Depende.  Si queréis algo ligero para leer, en las tardes de domingo, que os recuerde que la brabarie está a la vuelta de la esquina y que hay que permanecer vigilantes, sí, lo recomiendo.  Si lo que queréis es recrearos en un uso elaborado y elegante del lenguaje, no os lo recomiendo, leer mejor el que he terminado hoy, The Stone Boat de Andrew Salomon.

martes, 2 de septiembre de 2014

Un diez para Far from the tree


Tendría dos o tres meses de embarazo cuando leí en la revista Nature la crítica de este libro y de su autor, Andrew Solomon.  En Nature ponía que el libro trataba sobre las identidades horizontales -extraño concepto entonces- y sobre la manera cómo las familias se construyen con amor, aceptando la diferencia y haciéndola parte inseparable de su realidad.

Lo compré sin pensarlo dos veces porque ya entonces pensaba que el pequeño que llevaba dentro, con sus cinco o seis centímetros de estatura, era ya un individuo, separado de mí y dueño de una individualidad y de una identidad que podría o no ser difícil de aceptar, sobre todo para mí, que lamentablemente siempre he sido y seré una perfeccionista; como dice Andrew Solomon, la paternidad no es deporte para perfeccionistas, está claro, da en el clavo, pero entonces, ¿cómo podemos los -a nuestro pesar- perfeccionistas aceptar y amar a nuestros hijos sean quienes sean? El libro lo explica con pelos y señales.

La idea fundamental sobre la que gira el argumento es que los padres transmitimos a los hijos unas identidades verticales -el color de piel, el idioma, la estatura, tal vez- que dado que nos pertenecen son más o menos fáciles de aceptar; ahora bien, las identidades horizontales, aquellas que no esperamos, las que llegan sin ser invitadas, esas son muy difíciles de aceptar, aunque los padres, en particular los que entrevista Solomon quien dicho sea de paso, no sólo les entrevista sino que entra en sus casas, en sus corazones, se va a vivir con ellos por semanas y establece lazos de amistad conmovedores con éstas familias, no sólo que aceptan la identidad horizontal de sus hijos sino que además la abrazan, dejan que entre en su casa y en su mundo y lo que es aún más importante, se convierten en mejores personas en función de esa identidad y de la lucha de sus hijos que a veces quieren ser tratados como iguales y otras veces únicamente quieren que se respete su diferencia.

El libro tiene 12 capítulos; habla sobre la identidad de Solomon como hijo -en el primero- y como padre -en el último- y en medio relata la lucha descarnada de las familias con sordera, acondroplastia, síndrome de down, autismo, esquizofrenia, incapacidad, niños prodigio -que sufren como cualquier persona "diferente"-, los niños nacidos de una violación, los hijos delincuentes o criminales y los transexuales.

Este libro maravilloso no sólo explica la naturaleza de las condiciones y las barreras con las que se encuentran las familias que las sufren, describe además los mecanismos que les permiten lidiar con la situación, entre ellos, el más importante es el amor infinito e inextinguible que sentimos por los hijos, sean como sean.

Este es un libro que hay que leer así que no digo más. Hay que leerlo, sobre todo los que seáis padres y los que queráis serlo.  Yo lo leí mientras le daba el pecho a mi recién nacido, con el corazón en la mano y me bebí las 800 páginas en un mes y medio.

No paré de llorar a lo largo del último capítulo "Father" y cuando terminé busqué en Internet la información de contacto del autor y le mandé un e-mail, de agradecimiento, por todo lo que me había enseñado.  Me contestó poco después,

Dear Veronica,

Thank you for this lovely, lovely note.  It's what one always dreams of hearing from a reader, and it means a great deal to me that you took the time to write to me.  You've enormously brightened my day.

Warm regards,

Andrew

Me alegró profundamente que me contestase porque pude transmitirle la centralidad de su libro en mi experiencia como madre, lo que significó para nosotros como familia -Juanma no lo leyó pero yo le hacía un resumen diario- y la huella profunda que dejó en nuestras vidas.

Lo dicho, es un libro que hay que leer.

domingo, 22 de junio de 2014

Un 4 para Maya's Notebook

Menos mal que lo compré en inglés porque era más barato!!!

En realidad lo compré como lectura fácil porque llevaba algunos meses en que entre los libros del Club de Lectura -que eran algo densos- y mis lecturas de puericultura y psicología infantil, no sentía el placer de leer casi sin pensar.

Menos el último, he leído todos los libros de Isabel Allende y tengo que decir que todos me han entretenido; lo que no es lo mismo que decir que me han gustado.

El primero que leí fue Paula, que es una guía de lectura para todos los demás.  Después vino La Casa de los Espíritus, El Plan Infinito (del que no me acuerdo nada...lo voy a releer en breve), De amor y de Sombra, Mi País Inventado, Eva Luna, Los Cuentos de Eva Luna...en fin...hasta que llegó Hija de la Fortuna y...no sé...como que se perdió el embrujo.

Los libros de Isabel Allende se leen muy fácilmente, casi sin darse uno cuenta, entretienen y gustan, el problema es que la calidad literaria, desde mi humilde punto de vista, ha decaído de manera brutal; hablando en plata: Maya's Notebook y La Casa de los Espíritus, no son comparables, simplemente no parecen escritos por la misma persona.

Lo leí mientras le daba el pecho a mi recién nacido así que fue más bien una lectura a saltos y a brincos, inconstante y desordenada, sin embargo y aunque no perdí el interés, sobre todo porque hablaba mucho de la Isla de Chiloé que es un lugar querido por muchos motivos, me pareció una historia totalmente inverosímil, con unos personajes y una trama traídos de los pelos.

En fin...ya quisiera yo escribir como Isabel Allende! de modo que voy a terminar diciendo sólo que los libros de esta autora que me han cautivado han sido los autobiagráficos y que a pesar de que este y La Isla Bajo el Mar hayan recibido una crítica tan severa por mi parte, Paula, La Casa de los Espíritus, De Amor y de Sombra, Mi País Inventado y La Suma de los Días, están entre mis libros favoritos de todos los tiempos...¿no podía Isabel Allende regalarnos con otro libro autobiográfico?...que ya hace tiempo...y los echo de menos....

martes, 10 de diciembre de 2013

Tres Perlas de Fernando Savater en Para Todos La 2

Hoy ha estado Fernando Savater en Para Todos la 2.  Han sido unos 10 minutos, como mucho.

Los presentadores no han estado a la altura ni han sabido aprovechar ese ratito pero aún así, entre otras muchas cosas, Savater nos ha regalado tres perlas:

1. "Estamos hechos de libros"  Totalmente de acuerdo...si de algo estoy hecha, es de libros; no somos lo que comemos, somos lo que leemos.

2. "La biblioteca es como la farmacia: en ella podemos encontrar remedios para todos los males"

3. "Cuando alguien me dice "Yo pienso", yo le digo "tú no piensas, tú repites", para pensar hay que atreverse a disentir" No podría estar más de acuerdo.  Mi padre dice: "si lo hace todo el mundo, con toda seguridad, están equivocados", lo dicho, el que piensa, disiente.

!Salve Fernando Savater!

Me he quedado con un gusto agridulce, sin embargo, como estafada, cuando los presentadores han cortado en seco el discurso del gran Fernando Savater para  escuchar al "feliciólogo" del programa (¿eso qué es?) un individuo entre ofensivo y simplón al que le han dado el mismo tiempo que a Savater y le han pedido que no se fuera cuando ha terminado su derroche de estupidez.

¿Tenemos la televisión que merecemos?



martes, 3 de septiembre de 2013

Un 10 para La Ridícula Idea de no Volver a Verte de Rosa Montero

No sé por qué no he leído más libros de Rosa Montero.

Recuerdo con muchísimo cariño La Historia del Rey Transparente aunque como lo leí en una etapa difícil de mi vida, sólo recuerdo que me hizo una entrañable compañía y que no podía dejar de leer.  Sin embargo, no logro recordar por qué me gustó tanto.

Lo cierto es que a eso se reduce mi experiencia con esta formidable escritora, dos libros excepcionales.

La ridícula idea de no volver a verte es un libro emocionante y personal, tan personal que empieza con una explicación sobre el por qué de su escritura, una explicación que nunca termina: la explicación es el libro.  Al principio me chocó un poco esta manera de escribir, explicando los motivos, la estrategia, los pasos dados en la producción del libro, pero poco a poco lo fui olvidando y casi perdonando por la calidad indiscutible de lo que seguía.

A lo largo de toda la lectura, tuve la sensación de estar manteniendo un diálogo con Rosa Montero, en el que leía y releía frases, para entender su verdadero significado,  me reía a carcajadas, analizaba fotos, ojos y bocas en busca de algún atisbo de la personalidad de los personajes, me enorgullecía de las mujeres que han hecho grandes descubrimientos, aunque hayan quedado en la sombra, eso no importa, pero sobre todo, me enorgullecí de Rosa, tan fuerte, tan íntegra, tan entera.

Últimamente me ha dado por el feminismo, será porque llevo ya demasiados palos como para creerme el cuento de la igualdad de los sexos o de la discriminación positiva.  No hay bastantes mujeres en los cuadros directivos de las empresas y de los países simplemente porque a los hombres, desde niños, les enseñan a no escuchar a las mujeres.  Desde niños aprenden que las mujeres hablan sin parar y no tienen nada que decir. Nada más lejos de la verdad.  Yo por mi parte, sea niño o niña lo que estoy incubando, no paro de hablarle de ciencia y de verdad pero tampoco paro de comentar con ella o con él las pequeñas cosas del día a día.  No paro de hablar, no, porque como a casi todas las mujeres, Dios me ha dado el don de la comunicación, que es un don, señores, no un defecto. 

El libro de Rosa Montero me dio esa sensación, un alegato feminista escrito en un parloteo incesante.  ¡Qué capacidad de comunicación! !Vaya manejo del lenguaje!  No me quedó más remedio que “parlotear” con ella de la primera a la última página del libro.

Por cierto, en este libro Rosa Montero nos cuenta la historia de Marie Curie, más o menos desde la muerte de su marido, pero salpicada de vivencias de su infancia y juventud.  Lo que hace la autora es humanizar a Marie Curie identificando su dolor con el de aquella, Rosa también ha perdido al amor de su vida y se siente por ello solidaria con el dolor de Madame Curie y con los párrafos tremendos que ésta escribió en su diario.


A pesar de hablar del vacío que deja la muerte del ser más querido, el libro nos deja sorprendentemente una sensación de paz y de felicidad, puede que por habernos descubierto, a través de sus páginas, algo que ya sabíamos, que la vida es mucho más fácil de lo que parece, hay que vivir simplemente porque lo importante es el amor de las personas que tenemos al lado, sobre todo, para los que hemos tenido la suerte de encontrarla, la persona más importante de nuestras vidas, con la que tenemos que exprimir cada minuto, porque nadie es eterno.  

lunes, 2 de septiembre de 2013

Five Top Regreats of the Dying ... ¿un 4? ¿un 3?...He tenido que dejarlo!

Odio dejar un libro a medias, pero esta vez he tenido que hacerlo.

Tengo 35 años y la cantidad de libros que tengo que leer en esta vida es inconmensurable así que tengo que ser más selectiva; a partir de ahora no me dará cargo de conciencia dejar libros a medias, sencillamente tengo que hacerlo para ser más eficiente y leer todo lo que quisiera leer.

Me da más pena aún porque lo compré por Internet, con un montón de ilusión tras leer un artículo, creo que en el mismísimo New York Times, sobre la sabiduría que encerraba.  Imaginaos! The top 5 Regreats of the Dying! vaya título!

El problema es que el libro, en lugar de destilar sabiduría comentando los consejos de las personas que están ya en la recta final de esta vida, que bien podrían servirnos para aprender a vivir mejor a los que estamos, con suerte, en la mitad, se entretiene contando la vida y las virtudes de la autora, que no serán tantas si se regodea tantísimo en ellas, o a lo mejor sí, ¿quién sabe?

Lo cierto es que uno llega a la mitad del libro exhausto, deseando saber qué otros consejos podrían darnos los mayores, además de decir lo que pensamos, expresar nuestros sentimientos, vivir para nosotros mismos y no para los demás y no trabajar demasiado, en lugar de contarnos lo buenísima persona que es la autora, que es lo que queda claro a lo largo de todo el libro: la autora es una persona excepcional, más buena que el pan recién hecho, que no alberga sentimientos negativos hacia nadie y quiere a propios y ajenos profundamente.  El problema es que todo esto lo afirma ella sobre sí misma...y yo no puedo más que dudar y no puedo más que preguntarme, ¿Por qué le habrá puesto al libro este título tan perfecto? ¿Para vender más? Digo, porque si le hubiera llamado "Las 100 cualidades fantásticas de Bronnie" seguramente nadie lo hubiera comprado.

En fin, no puedo seguir, lo dejo a la mitad.

Un 10 para Franny and Zooey

Este libro se ha mudado conmigo un montón de veces; es tan viejo que en la primera página tiene una pegatina de Blancanieves! A saber a qué edad lo leí por primera vez…y más importante y curioso aún: a saber cómo lo interpreté cuando lo leí por primera vez! Ni idea, sólo recuerdo que me gustó muchísimo.

Esta vez también me ha encantado.  Curiosamente recordaba solamente el diálogo entre Franny y Zooey, que está casi al final, pero no recordaba nada del principio; es curioso, sobre todo, porque la primera parte, es desternillante.  Esta vez lo empecé a leer en un vuelo de vuelta, Valencia – Sevilla, como a las 7 de la mañana y no pude reprimir las carcajadas. Resultado: pasaje y tripulación rieron conmigo y seguramente todos tuvimos una mañana estupenda, con una sonrisa pintada en la cara.

Aunque desternillante, este libro es tremendamente profundo y sorprendente, como todo lo que escribió J. D. Salinger.  

Franny y Zooey son dos adolescentes superdotados, marcados por una infancia de niños prodigio que intentan abrirse paso en la vida adulta haciendo frente a una cruel realidad: nadie, absolutamente nadie es tan inteligentísimo como ellos, no consiguen tener una conversación decente con nadie y con nadie logran relacionarse más allá de la frívola superficie.  No digo más, que no me gusta estropearle la lectura a nadie.


Como todos los libros de 10, este es un libro que hay que leer!

martes, 20 de agosto de 2013

9.8 Para Nueve Cuentos de J.D. Salinger

Lo leí de un tirón, entre un vuelo Bremen – Málaga y un tren Málaga-Sevilla.  Unas 5 horas y pico.

Se trata de Nueve Cuentos exquisitos  a los que no les falta ni les sobra una coma.  Cada uno de ellos cuenta una historia que en apariencia no tiene nada que ver con ninguna de las demás, sin embargo, las nueve son historias que empiezan siendo más o menos normales, por la mitad se vuelven fantásticas y todas ellas, sin excepción, tienen un final inesperado, extraño.

Tengo que reconocer que el final del primer cuento me desconcertó, aunque desde el principio pensé que ese Seymour Glass del que hablaba, podía ser el mismísimo Seymour Glass, hermano mayor de los inolvidables Franny and Zooey y entonces entendí porqué se comportaba como se comportaba y por qué terminó haciendo lo que hizo.  No quiero quitarle magia al libro, todo lo contrario, la lectura se enriquece bastante si antes de leerlo se lee Franny and Zooey, un libro al que personalmente le doy un diez y que sigo creyendo que hay que leer en inglés.  Por otro lado, si estos Nueve Cuentos parecen no tener relación unos con otros, basta leer Franny and Zooey para terminar conectando si no todos, al menos algunos de ellos.


¿Qué más se puede decir de estos Nueve Cuentos? Creo que la palabra sorprendente  es la que mejor los define.  Como no se trata de una sola historia y como no quiero arruinarle la experiencia a nadie, no digo más, sólo que este libro forma parte de la buenísima racha de lectura que llevo desde el principio del verano y que dura hasta hoy.

lunes, 19 de agosto de 2013

Un 9 para "Irse de casa" de Carmen Martín Gaite

Llevo una racha estupenda de libros! Ya te contaré más.
“Irse de casa” fue el primero de esta racha maravillosa que me ha hecho olvidar el mal sabor de boca dejado por “The wind from the south”.
Irse de casa es un libro humano, humanísimo; cuenta la historia de varias mujeres, que son la misma mujer, a lo largo de su vida.  La historia se desenvuelve en dos espacios muy diferentes, demasiado diferentes: Mahattan y un pueblo chico de España, y la protagonista, a pesar de haber nacido en ese pueblo chico y de haber pasado su niñez y adolescencia allí, nunca fue una chica de pueblo, en el sentido de la expresión inglesa she was never a small town girl, lo que significa simple y llanamente que era una chica de altos vuelos, que tenía ambiciones, vamos!
Lo cierto es que el libro no deja de sorprender ni por un minuto; escrito con elegancia y sencillez narra un sinfín de historias entrelazadas que juntas constituyen la vida de Amparo, nuestra protagonista de altos vuelos.
Lo que más me gustó del libro es que Amparo es una persona normal, con una vida normal, que no ha hecho nada más extraordinario que hacer las Américas y buscarse la vida en Estados Unidos, como un montón de gente más, sin embargo, su historia, tan simple en resumidas cuentas, se complica y se adorna en virtud de lo que ella piensa sobre sí misma, de las vueltas que da su propio pensamiento acerca de lo que fue, de lo que pudo ser y de lo que ella piensa que los demás piensan.
Les pasa a todos los personajes de este libro maravilloso, sus cabezas parecen  monos-locos, pensando y enredando sin parar, haciendo de vidas normales, historias dignas de ser contadas.
Por si faltara algo, la imagen del pueblo chico español es tan fiel que cualquier que lea este libro podría ponerles nombres y apellidos a los personajes, no digo más.

Bueno, sí, que merece la pena leerlo!

viernes, 7 de junio de 2013

Un 10 redondo para Diario de un cuerpo de Daniel Pennac

El entusiasmo de mis compañeros del Club de lectura al escuchar que leeríamos un libro de Daniel Pennac quedó totalmente justificado cuando leí este Diario de un cuerpo.
El libro cuenta la historia de un cuerpo, el de un hombre, desde la niñez hasta la muerte.  El protagonista hace un inventario de todos los cambios que sufre su cuerpo a lo largo de toda su vida, obviamente, es imposible que en este inventario no se cuelen detalles sobre su familia, sus relaciones, sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus médicos, su mujer, sus hijos, sus nietos y finalmente sus bisnietos.
El autor capta perfectamente la esencia de un diario íntimo escribiendo  un relato profundamente honesto y personal que aunque algunas veces resulte escatológico e incluso desagradable, capta con precisión pensamientos  que probablemente nadie se atrevería a poner por escrito.
A pesar de los altos y bajos, de los traumas y de las muertes, la vida del protagonista es una vida feliz, la de un hombre que logra superar los traumas de una infancia difícil y remonta con tan buena estrella que termina –en el sentido literal de la palabra- siendo feliz y sintiéndose completo, a pesar de la ausencia de su queridísimo nieto, que le marca profundamente y cuya ausencia –desde mi punto de vista- marca el  momento en el que empieza su verdadera vejez, el instante en el que empieza la cuenta atrás de los días que le quedan de vida.
Esperé impaciente a que llegara a los 34 años –mi edad- para ver si él tenía algunas de las “goteras” que yo creía normales a partir de los 30; no obstante, al llegar, comprobé que él a los 34 ¡estaba como una rosa!   Pensando en mis propias “goteras”, incrédula tuve que rendirme a la evidencia de que es verdad lo que el protagonista afirma: los deportistas terminaremos bastante peor que los sedentarios, de hecho, la mayoría de mis goteras son deportivas, anemia de deportista, bradicardia, tensión baja, sacro rotado...Lo malo, es que el deporte es mucho peor que el tabaco, no se puede dejar así de fácil, ni hay parches de euforia-de-llegada-a-la-meta ni de he-nadado-un-mil-sin-despeinarme…mal asunto!
Leí las últimas páginas una a una, con cuentagotas, porque no quería que terminase; me quedé al final con las ganas de que este mismo personaje formidable hubiera escrito un diario, no de su cuerpo sino de su vida, porque las pinceladas sobre su familia, sobre sus lecturas y su trabajo, me supieron a poco, pero claro, este era sólo el diario de un cuerpo.

jueves, 6 de junio de 2013

Un 7 para Las Bicicletas no son para El cairo

Para quien no haya visitado El Cairo, el título suena algo extraño; ahora bien, para quien haya tenido la suerte de visitarlo, resulta lógico, ¡por supuesto que las bicicletas no son para El Cairo!
La novela es una mezcla de historias de amor –aunque a lo mejor la palabra amor a estas historias les viene un poco grande- relatos sobre las revueltas en la Plaza Tahrir, una crónica general de la ciudad y algunos apuntes poéticos.
Las historias de amor –vamos a llamarlas así- son entretenidas, los relatos sobre las revueltas resultan interesantes e incluso informativos, pero lo que más me gustó de esta novela de Emilio Ferrín fue, por un lado, la crónica viva que hace de la ciudad y por otro lado, algunas verdaderas perlas de la sabiduría popular árabe como el proverbio de Clemente de Alejandría que reza, “El mismo sol que funde la cera, seca la arcilla”.
Pero definitivamente, lo que más me gustó del libro, es la descripción de la ciudad; yo no sabía nada de las mafias que operan en los callejones, sin embargo, me impactaron de El Cairo las mismas cosas que el autor se entretiene en describir: el tráfico demencial de coches destartalados donde los semáforos son objetos decorativos que nada hacen ni pueden hacer para detener el ritmo vertiginoso de la ciudad y por otro lado, el papel de la mujer egipcia que de día no sale a la calle, pero por la noche viste sus mejores galas –a veces por debajo del burka- para unirse a la marea humana que cubre totalmente aceras, calles y comercios.
Nunca he creído que los occidentales seamos más civilizados por el carácter de las relaciones entre hombres y mujeres,  basta con pensar en las relaciones laborales y en la desigualdad en el fruto del trabajo de unas y otros para que  cualquier ilusión de igualdad o de respeto desaparezca como una pompa de jabón, sin embargo, las pinceladas que da el autor sobre la infancia de las niñas y las jóvenes  árabes es desgarrador, no tiene nada que ver lo uno con lo otro, desde luego que no.
Me gustó el libro, no sé si por los motivos correctos pero me gustó; tampoco sé si es un libro que gustaría a cualquiera, sobre todo a cualquiera que no conozca el Cairo y no pueda recordar los paisajes, la plaza, el museo, las calles, etc.  Ahora bien,  el final rocambolesco de la pobre chica engañada,  desnuda, a toda velocidad en la bicicleta es bastante más de lo que puedo aguantar, de modo que el libro me dejó con un sabor agridulce que he perdonado con el tiempo en honor del recuerdo de las estampas maravillosas de una ciudad a la que quiero volver.

Un 8 para Rue Darwin de Boualem Sansal

Lo leí hace tiempo ya y con mucha prisa porque tenía otros dos libros esperándome impacientes.
Vaya por delante que no estoy muy segura de este 8 que le he adjudicado.  El libro me gustó mucho, la trama es fantástica, mezcla la ficción de la historia imposible de un matriarcado asentado sobre el negocio del sexo con la historia un poco más “normal” y “cotidiana”  pero no por ello sosa o aburrida de la vida del protagonista, desde que es secuestrado por su madre, arrancado del falansterio y criado como un hijo normal, de una familia normal en un suburbio de Argel, en la calle Darwin, precisamente.
La infancia del protagonista transcurre en un falansterio donde su abuela manda sobre todo lo que se mueva y respire con mano de hierro y una crueldad insuperable; la abuela gestiona el prostíbulo y vive rodeada de sirvientes y de una chiquillería imposible, fruto del margen de error de los rocambolescos anticonceptivos de la época.
El protagonista tiene una infancia feliz, incluso una vez secuestrado por su madre, se escapa y vuelve al falansterio y aún ya en la madurez sigue buscando pruebas de que esa vida de telenovela realmente existió.  Cuando viaja a Francia va encontrando una a una pruebas irrefutables de que fue así, poco a poco va conociendo los detalles de las vidas de cuento que sus compañeros de falansterio vivieron y viven y creo que en su corazón va creciendo inexorablemente un sentimiento mezcla de tristeza y envidia porque su propia vida ha transcurrido en cambio al cuidado de su anciana madre y en un trabajo insípido del que habla más bien poco.
Se trata de un personaje complejo al que desde mi punto de vista le falta algo de chispa, algo de energía y movimiento.  Todos sus hermanos, sin excepción, son personas tremendamente exitosas en sus campos, viven repartidos por el mundo y cada uno es extraordinario a su manera; sus compañeros de falansterio –entre los cuales sin duda se cuenta también alguno que otro hermano- tampoco se quedan atrás, la genial Faïsa reina sobre un imperio de millones de Euros mientras que los demás trabajan para ella o con ella o aún habiendo andado un camino diferente, tienen mucho que contar, al contrario del  protagonista que aparte de esa infancia de fantasía, deja que la vida pase por sus huesos sin rozarlo ni de lado.
A lo mejor por eso le he puesto un 8, porque me hubiera gustado que aunque sea en la vejez, tras conocer los detalles de las vidas de sus hermanos de la Rue Darwin y de sus hermanos del falansterio, comprendiera que todo es posible si uno se lo propone, me hubiera gustado que se liara la manta a la cabeza y saliera de su letargo hacia horizontes lejanos en busca de una historia que valiera la pena contar.
Por cierto! La definición de la RAE de “falansterio”:
falansterio.
(Del fr. phalanstère).
1. m. Comunidad autónoma de producción y consumo, en el sistema de Fourier, socialista utópico francés de principios del siglo XIX.
2. m. Edificio en que, según el sistema de Fourier, habitaba cada una de las falanges en que dividía la sociedad.
3. m. Alojamiento colectivo para mucha gente.

martes, 26 de febrero de 2013

Un 8 para Le Luci nelle case degli altri (Las luces en las casas de los otros)

Me llamó la atención el título porque yo soy de aquellas que cuando ven las luces en las casas de los otros, se preguntan qué tipo de persona o familia vive en esa casa y qué está haciendo esa persona o esa familia en ese preciso momento.  No importa la casa, el piso o la choza, siempre que veo las luces encendidas me entran unas ganas enormes de entrar, o más bien, de saber.


Me llamó la atención el título porque soy de aquellas que cuando ven las luces en las casas de los otros, no pueden evitar pensar el tipo de persona o familia que vive en tal o cual casa.  No discrimino entre luces en las casas de los otros, pueden ser casas, pisos, chozas, etc.  siempre, impajaritablemente quiero saber quiénes son y qué hacen los que han encendido las luces.

El libro de Chiara Gamberale sin embargo, no habla de eso, cuenta una historia mucho más enrevesada y mucho menos simple.

Mandorla (Almendra) es una niña huérfana de madre y que lo único que sabe de su padre es que vive en su mismo bloque; no digo más porque este es un libro que hay que leer y porque no creo que eso sea lo más importante del libro.

Mandorla es una niña perfecta, cándida y sabia al mismo tiempo.  Comparte casa y vida con las familias del bloque, entra en su intimidad y sin juzgar a nadie, se asombra, como sólo puede asombrarse un niño, de las contradicciones, sinsentidos y absurdos de los que sólo somos capaces los adultos.  En algunos pasajes del libro, no se sabe bien quién es el adulto y quién el niño: Mandorla aprende y entiende con naturalidad temas como el sexo y la homosexualidad mientras se escandaliza y entristece, por ejemplo, ante las peleas a gritos, las mentiras y las traiciones entre adultos.

Como no es hija de nadie, todos se relacionan con ella como con un "outsider" le cuentan las cosas porque se las quieren contar, no para explicarle ni enseñarle nada, ella aprende sola, por instinto; por eso, a pesar de su madurez y de su sabiduría se va por el "mal camino" porque tiene al mismo tiempo muchas familias y ninguna; a pesar de su inmensa capacidad para empatizar con todos, no parece que ninguno de sus "padres" y "madres" esté dispuesto a dejar de lado su egoísmo para tratarla como una verdadera hija, entrenarla para la vida en lugar de utilizarla de paño de lágrimas o confidente.  Los Barilla, acostumbrados a ser padres perfectos, son los únicos que, un poco por costumbre, intentan ser padres y nada más que padres de Mandorla.

Es un libro fantástico que deberían leer todos los padres, no sólo por los cortísimos pero no por ello menos sabios discursos del abogado Pavarotti sobre la paternidad, sino también para desprendernos del aura de delicadeza y vulnerabilidad con que cubrimos a los niños y adolescentes y aprender que cada niño tiene su propia manera de ver el mundo y que entienden con una naturalidad pasmosas las cosas que nuestra educación -que se ha quedado ya obsoleta y ha dejado de tener relación con la realidad- nos impide ver con la misma inocencia y normalidad.

domingo, 29 de julio de 2012

Diario de Invierno de Paul Auster, un 9!

"Estornudar y reír, bostezar y llorar, eructar y toser, rascarte las orejas, frotarte los ojos, sonarte la nariz, carraspear, morderte los labios, pasarte la lengua por la parte de atrás de los dientes de abajo, tiritar, peerte, tener hipo, enjugarte el sudor de la frente, pasarte la mano por el pelo: ¿cuántas veces has hecho esas cosas? ¿cuántos encontronazos con los dedos de los pies, cuántas veces te has machacado los dedos de las manos y cuántos golpes en la cabeza? ¿Cuántos traspiés, resbalones y caídas? ¿cuántos parpadeos de los ojos? ¿cuántos pasos dados? ¿cuántas horas pasadas con la pluma en la mano? ¿cuántos besos dados y recibidos?


Abrazando a tus hijos pequeños.


Abrazando a tu mujer."


Es así como casi termina Diario de invierno, mi primer libro de Paul Auster y es este casi último párrafo el que capta la esencia del libro, una autobiografía, contada en segunda persona, como si saliera de su cuerpo y tomara distancia para contar su vida analizando desde fuera  los acontecimientos más importantes vividos en los últimos 64 años, antes de entrar en lo que él llama el "invierno" de su vida.

No me enganchó desde la primera página, me irritaba un poco que contara su vida en segunda persona, como un agente externo, un amigo, un vecino curioso, un padre o una madre que la vio pasar y ahora se dispone a contar los acontecimientos importantes, los detalles relevantes, pero también las pequeñas cosas que a veces pasan inadvertidas pero que son realmente las que hacen de la vida lo que es.

No obstante, a las pocas páginas la historia se vuelve tan interesante que poco importa en qué persona o tiempo verbal esté narrada, sólo quieres seguir y seguir leyendo, saber qué es lo que va a pasar o cuál va a ser el desenlace de cada acontecimiento de la vida de Paul, acontecimientos que se suceden y se superponen tan sutil y suavemente que a veces pierdes de vista el momento cronológico del que está hablando.

Siempre he pensado que la vida está mal "programada", nos equivocamos mucho cuando somos jóvenes, cuando las fuerzas no flaquean y tenemos el cuerpo a punto para vivir intensamente, en cambio, cuando hemos aprendido de nuestros fallos y equivocaciones y de las de los demás, las fuerzas empiezan a flaquear, el cuerpo ya no es lo que era y debemos ser cautos, precisamente ahora que tenemos la experiencia para comernos el mundo a bocados.  La vida es así y está hecha de esta manera porque las equivocaciones, los errores y las faltas de juicio son las que la hacen tan diferente y tan entretenida, aunque terminemos añorando haber hecho esto o aquello, haber perdonado a ese amigo, haber sido menos egoístas y egocéntricos, menos críticos con nuestros padres, más afectuosos con nuestros compañeros...en fin, este Diario de Invierno habla de la vida de Paul Auster pero incluye entre sus líneas una serie de enseñanzas vitales imposibles de pasar por alto.  La más importante de ellas, para mí, es la tomada prestada de Joubert: "Hay que morir inspirando amor (si se puede)" preciosa reflexión que no solamente habla de lo que hay que hacer sino que con una profunda humildad se hace cargo de la condición humana añadiendo ese "(si se puede)".


Es un libro precioso, perfecto, no digo más.

Transcribo eso sí unas líneas que leí en voz alta a un Juanma medio dormido porque la historia del gran amor de la vida de Paul Auster se parece demasiado sospechosamente a la historia del gran amor de nuestras vidas...aunque me imagino que se parece bastante a todas las historias de todos los grandes amores del mundo:

"Poco a poco, a medida que fuiste conociéndola un poco mejor durante las semanas siguientes, descubriste que coincidíais en casi todo lo importante.  Vuestras inclinaciones políticas eran las mismas, los libros que os interesaban eran en su mayor parte los mismos y manteníais posturas similares con respecto a lo que os interesaba en la vida: amor, trabajo e hijos; con el dinero y las propiedades muy abajo en la lista.  Para gran alivio tuyo vuestras personalidades eran muy distintas.  Ella reía más que tú, era más libre y extrovertida, más cordial que tú,  y sin embargo, en el fondo de todo, en el punto más profundo donde os articulabais, tenías la impresión de haber encontrado otra versión de ti mismo pero más plenamente evolucionara, más plenamente capaz de expresar lo que tú guardabas en tu interior, una persona más sana.  La adorabas y por primera vez en tu vida, la persona a quien idolatrabas te correspondía. Procedíais de mundos diferentes (...) pero sólo dos meses y medio después de vuestro casual encuentro del 23 de febrero de hace treinta años, decidisteis iros a vivir juntos.  Hasta entonces te habías equivocado en todas las decisiones tomadas en asuntos de mujeres; pero esta vez no".

lunes, 23 de julio de 2012

La isla bajo el mar...un 6,5!

No hay duda de que es un libro entretenido, un libro por el que no perdí el interés hasta el final, un libro que primero dejé por mucho tiempo (casi un año!) y al retomarlo lo leí del tirón, en dos sentadas, hasta el final.  Nos es un mal libro, de hecho, lo disfruté mucho y no pude dejarlo hasta la última página, el problema es que una vez terminado no logro identificar qué fue lo que me dejó, quiero decir que tras leer 300 páginas, no logro identificar el mensaje, no logro recordar un párrafo que merezca la pena recordar ni una oración especialmente bien escrita.
Es posible que este 6,5 se deba a que suelo pedirle mucho más a Isabel Allende pero la verdad es que tras leer La isla bajo el mar, mi humilde, humildísima opinión es que a Isabel Allende lo que se le da mejor son los relatos autobiográficos como La casa de los espíritus, obra maestra donde las haya, La suma de los días, entrañable retrato de su familia más cercana o la inolvidable Paula, libro que leí a los 17 años, con mi madre y mi hermana, muchas veces a la luz de una vela –era la época de los apagones en la ciudad de Quito debida a la falta de lluvias en la central hidroeléctrica de Paute-  de la que recuerdo párrafos enteros como inolvidables mensajes que sigo utilizando para descifrar mi vida.
Recuerdo también con cariño De amor y de sombra, “la historia de un hombre y una mujer que se amaron intensamente para escapar de una existencia vulgar…”  e intento amar intensamente a quienes se dejan amar, también para escapar a una existencia vulgar.
Isabel Allende es una de las grandes de las letras latinoamericanas, por eso me cuesta calificar esta magnífica historia de La isla bajo el mar con algo más de un 6,5, porque creo que se trata de una historia tipo culebrón que no da la talla a la que Isabel Allende me tenía acostumbrada.
No se trata de que haya libros de Isabel Allende que me gusten y otros que no, unos buenos y otros malos, me gustan todos, todos ellos son libros buenos y que merece la pena leer, lo que pasa es que me desconcierta que la misma persona capaz de escribir una historia tan personal, tan exquisita y tan inolvidable como Paula, un relato tan increíblemente bien escrito, fluido e impresionante como La casa de los espíritus, un retrato tan fiel del desgarro que supone el desarraigo, narrado en primera persona como Mi país inventado, escriba también libros como Hija de la Fortuna o La isla bajo el mar.  A lo mejor es una virtud que todos deberíamos tener, pasar de lo profundo y espiritual a lo banal dependiendo de las circunstancias, al fin y al cabo, la vida está hecha de ambas cosas aunque en medidas distintas.

viernes, 6 de julio de 2012

Un 9 para "El corazón helado de Almudena Grandes"

  Terminé de leer este libro ayer pasada la media noche y debo reconocer que se trata de otra obra maestra de Almudena Grandes.
Sólo un dato: la versión inglesa, que es la que he leído esta vez, tiene 720 páginas y no tiene ni una sola palabra de más…y eso que se trata de una traducción.
Nunca me he interesado por la historia de España, aunque siempre me ha parecido curioso lo dividida que está la sociedad y lo palpables que son esas dos Españas en el día a día.  No siento vergüenza al decir que me hice cargo de los horrores de la guerra civil y de los crímenes del franquismo hace poco, viendo “La voz dormida” y poco después “El laberinto del fauno” y sinceramente no sé cómo puede seguir habiendo dos Españas, cómo los criminales se siguen enorgulleciendo de serlo y los demás tenemos que convivir con ellos. Digo que no siento vergüenza porque no se puede saber de todo y llegada la treintena hay que empezar a ser un poco selectivos.
Almudena Grandes habla de esas dos Españas y las traslada a una relación romántica entre un hombre bueno y una mujer que a pesar de hacer gala de altos principios y valores impolutos, resulta ser no tan buena y no tan santa, aunque esto lo deja Grandes a juicio del lector.
Me gusta escribir, por eso intento destripar todo lo que leo, encontrar el secreto de lo bueno y evitar los errores de lo malo. En este libro no hay nada malo, tal vez el momento final en el que la autora se enreda por dos páginas y media explicando la cara, las manos, la falda y el sofá de la madre del protagonista, pero no porque no sea una buena descripción sino porque quedan dos páginas para que termine el libro y la tensión del lector llega al límite de lo insufrible debido a que tal despliegue de sinónimos parece no terminar jamás.  No obstante, lo sorprendente y lo que no he dejado de preguntarme a lo largo de toda la lectura es si la autora la escribió linealmente o si como cualquier ser humano limitado y normal, tuvo que volver muchas veces a leer lo que había escrito para enlazar tan delicada y perfectísimamente las historias vitales de tantísima gente.  Sea como sea, no pierde detalle, cada pieza encaja a la perfección y el resultado es una historia impresionante que vale la pena leer.
El libro es perfecto, precioso, transmite una sensación de desasosiego desde la primera hasta la última página y está escrito con la exquisita perfección a la que nos tiene acostumbrados esta autora.
Un 9, porque no es el Principito ni 100 Años de Soledad…pero un nueve de cinco estrellas.

Un 5 para "Con el agua al cuello"

Es el primer libro que leo en el marco de mi querido Club de lectura 3 con libros de la Fundación Tres Culturas de Sevilla y lo he leído por eso, porque era el libro que leíamos en mayo.
Tenía muchas ganas de que fuera un descubrimiento literario, especialmente porque para lo que estoy acostumbrada a pagar por los libros, nos costó una pasta…bueno, no es para tanto, pero para los lectores compulsivos de la era de Internet, un libro, un buen libro, no supera los diez euros y este costó un poquito más. 
Pero bueno, continúo, tenía muchas ganas de que fuera un descubrimiento literario y lastimosamente no fue así.
La historia es entretenida y en las primeras páginas mantiene el suspenso, pero es cierto que al final todo se torna tan fácil y tan evidente que cuesta pensar en este libro como “novela negra”; en el Club decidimos que no lo catalogaríamos como “Novela negra” ni con ningún otro calificativo, Con el agua al cuello es lo que es y nada más de lo que es.
¿Y qué es Con el agua al cuello?. Pues es un libro que relata un pasaje de la vida del comisario Jaritos, de la policía de Atenas, que además de tener un trabajo más o menos interesante y un caso escabroso entre manos, vive en los tiempos de la crisis griega y desde su humilde posición relata sin mucha pasión y con la dosis necesaria de desaliento, los problemas de la clase media de su país, como si mirara ver pasar la crisis a través de un cristal;
A destacar la metáfora que hace el autor sobre el desarrollo y el desenlace del caso que investiga Jaritos, pero no la voy a desvelar por si alguien se anima a leerlo.
A destacar también y muy especialmente la entrañable personalidad del Comisario Jaritos, un hombre humilde hasta la exageración que sabe sin embargo más de lo que imagina y que entiende la crisis y la vida con la misma sencillez y claridad con la que las entendería un niño.  De existir el Comisario Jaritos en mi misma latitud, seríamos buenos amigos.
Le pongo un 5 sobre todo por la calidad literaria, probablemente achacable a la traducción; un poco también por la historia que no terminó de convencerme; y no le pongo un cuatro porque el Comisario Jaritos resultó ser una persona tremendísimamente entrañable.