lunes, 23 de julio de 2012

La isla bajo el mar...un 6,5!

No hay duda de que es un libro entretenido, un libro por el que no perdí el interés hasta el final, un libro que primero dejé por mucho tiempo (casi un año!) y al retomarlo lo leí del tirón, en dos sentadas, hasta el final.  Nos es un mal libro, de hecho, lo disfruté mucho y no pude dejarlo hasta la última página, el problema es que una vez terminado no logro identificar qué fue lo que me dejó, quiero decir que tras leer 300 páginas, no logro identificar el mensaje, no logro recordar un párrafo que merezca la pena recordar ni una oración especialmente bien escrita.
Es posible que este 6,5 se deba a que suelo pedirle mucho más a Isabel Allende pero la verdad es que tras leer La isla bajo el mar, mi humilde, humildísima opinión es que a Isabel Allende lo que se le da mejor son los relatos autobiográficos como La casa de los espíritus, obra maestra donde las haya, La suma de los días, entrañable retrato de su familia más cercana o la inolvidable Paula, libro que leí a los 17 años, con mi madre y mi hermana, muchas veces a la luz de una vela –era la época de los apagones en la ciudad de Quito debida a la falta de lluvias en la central hidroeléctrica de Paute-  de la que recuerdo párrafos enteros como inolvidables mensajes que sigo utilizando para descifrar mi vida.
Recuerdo también con cariño De amor y de sombra, “la historia de un hombre y una mujer que se amaron intensamente para escapar de una existencia vulgar…”  e intento amar intensamente a quienes se dejan amar, también para escapar a una existencia vulgar.
Isabel Allende es una de las grandes de las letras latinoamericanas, por eso me cuesta calificar esta magnífica historia de La isla bajo el mar con algo más de un 6,5, porque creo que se trata de una historia tipo culebrón que no da la talla a la que Isabel Allende me tenía acostumbrada.
No se trata de que haya libros de Isabel Allende que me gusten y otros que no, unos buenos y otros malos, me gustan todos, todos ellos son libros buenos y que merece la pena leer, lo que pasa es que me desconcierta que la misma persona capaz de escribir una historia tan personal, tan exquisita y tan inolvidable como Paula, un relato tan increíblemente bien escrito, fluido e impresionante como La casa de los espíritus, un retrato tan fiel del desgarro que supone el desarraigo, narrado en primera persona como Mi país inventado, escriba también libros como Hija de la Fortuna o La isla bajo el mar.  A lo mejor es una virtud que todos deberíamos tener, pasar de lo profundo y espiritual a lo banal dependiendo de las circunstancias, al fin y al cabo, la vida está hecha de ambas cosas aunque en medidas distintas.

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