jueves, 6 de junio de 2013

Un 8 para Rue Darwin de Boualem Sansal

Lo leí hace tiempo ya y con mucha prisa porque tenía otros dos libros esperándome impacientes.
Vaya por delante que no estoy muy segura de este 8 que le he adjudicado.  El libro me gustó mucho, la trama es fantástica, mezcla la ficción de la historia imposible de un matriarcado asentado sobre el negocio del sexo con la historia un poco más “normal” y “cotidiana”  pero no por ello sosa o aburrida de la vida del protagonista, desde que es secuestrado por su madre, arrancado del falansterio y criado como un hijo normal, de una familia normal en un suburbio de Argel, en la calle Darwin, precisamente.
La infancia del protagonista transcurre en un falansterio donde su abuela manda sobre todo lo que se mueva y respire con mano de hierro y una crueldad insuperable; la abuela gestiona el prostíbulo y vive rodeada de sirvientes y de una chiquillería imposible, fruto del margen de error de los rocambolescos anticonceptivos de la época.
El protagonista tiene una infancia feliz, incluso una vez secuestrado por su madre, se escapa y vuelve al falansterio y aún ya en la madurez sigue buscando pruebas de que esa vida de telenovela realmente existió.  Cuando viaja a Francia va encontrando una a una pruebas irrefutables de que fue así, poco a poco va conociendo los detalles de las vidas de cuento que sus compañeros de falansterio vivieron y viven y creo que en su corazón va creciendo inexorablemente un sentimiento mezcla de tristeza y envidia porque su propia vida ha transcurrido en cambio al cuidado de su anciana madre y en un trabajo insípido del que habla más bien poco.
Se trata de un personaje complejo al que desde mi punto de vista le falta algo de chispa, algo de energía y movimiento.  Todos sus hermanos, sin excepción, son personas tremendamente exitosas en sus campos, viven repartidos por el mundo y cada uno es extraordinario a su manera; sus compañeros de falansterio –entre los cuales sin duda se cuenta también alguno que otro hermano- tampoco se quedan atrás, la genial Faïsa reina sobre un imperio de millones de Euros mientras que los demás trabajan para ella o con ella o aún habiendo andado un camino diferente, tienen mucho que contar, al contrario del  protagonista que aparte de esa infancia de fantasía, deja que la vida pase por sus huesos sin rozarlo ni de lado.
A lo mejor por eso le he puesto un 8, porque me hubiera gustado que aunque sea en la vejez, tras conocer los detalles de las vidas de sus hermanos de la Rue Darwin y de sus hermanos del falansterio, comprendiera que todo es posible si uno se lo propone, me hubiera gustado que se liara la manta a la cabeza y saliera de su letargo hacia horizontes lejanos en busca de una historia que valiera la pena contar.
Por cierto! La definición de la RAE de “falansterio”:
falansterio.
(Del fr. phalanstère).
1. m. Comunidad autónoma de producción y consumo, en el sistema de Fourier, socialista utópico francés de principios del siglo XIX.
2. m. Edificio en que, según el sistema de Fourier, habitaba cada una de las falanges en que dividía la sociedad.
3. m. Alojamiento colectivo para mucha gente.

martes, 26 de febrero de 2013

Un 8 para Le Luci nelle case degli altri (Las luces en las casas de los otros)

Me llamó la atención el título porque yo soy de aquellas que cuando ven las luces en las casas de los otros, se preguntan qué tipo de persona o familia vive en esa casa y qué está haciendo esa persona o esa familia en ese preciso momento.  No importa la casa, el piso o la choza, siempre que veo las luces encendidas me entran unas ganas enormes de entrar, o más bien, de saber.


Me llamó la atención el título porque soy de aquellas que cuando ven las luces en las casas de los otros, no pueden evitar pensar el tipo de persona o familia que vive en tal o cual casa.  No discrimino entre luces en las casas de los otros, pueden ser casas, pisos, chozas, etc.  siempre, impajaritablemente quiero saber quiénes son y qué hacen los que han encendido las luces.

El libro de Chiara Gamberale sin embargo, no habla de eso, cuenta una historia mucho más enrevesada y mucho menos simple.

Mandorla (Almendra) es una niña huérfana de madre y que lo único que sabe de su padre es que vive en su mismo bloque; no digo más porque este es un libro que hay que leer y porque no creo que eso sea lo más importante del libro.

Mandorla es una niña perfecta, cándida y sabia al mismo tiempo.  Comparte casa y vida con las familias del bloque, entra en su intimidad y sin juzgar a nadie, se asombra, como sólo puede asombrarse un niño, de las contradicciones, sinsentidos y absurdos de los que sólo somos capaces los adultos.  En algunos pasajes del libro, no se sabe bien quién es el adulto y quién el niño: Mandorla aprende y entiende con naturalidad temas como el sexo y la homosexualidad mientras se escandaliza y entristece, por ejemplo, ante las peleas a gritos, las mentiras y las traiciones entre adultos.

Como no es hija de nadie, todos se relacionan con ella como con un "outsider" le cuentan las cosas porque se las quieren contar, no para explicarle ni enseñarle nada, ella aprende sola, por instinto; por eso, a pesar de su madurez y de su sabiduría se va por el "mal camino" porque tiene al mismo tiempo muchas familias y ninguna; a pesar de su inmensa capacidad para empatizar con todos, no parece que ninguno de sus "padres" y "madres" esté dispuesto a dejar de lado su egoísmo para tratarla como una verdadera hija, entrenarla para la vida en lugar de utilizarla de paño de lágrimas o confidente.  Los Barilla, acostumbrados a ser padres perfectos, son los únicos que, un poco por costumbre, intentan ser padres y nada más que padres de Mandorla.

Es un libro fantástico que deberían leer todos los padres, no sólo por los cortísimos pero no por ello menos sabios discursos del abogado Pavarotti sobre la paternidad, sino también para desprendernos del aura de delicadeza y vulnerabilidad con que cubrimos a los niños y adolescentes y aprender que cada niño tiene su propia manera de ver el mundo y que entienden con una naturalidad pasmosas las cosas que nuestra educación -que se ha quedado ya obsoleta y ha dejado de tener relación con la realidad- nos impide ver con la misma inocencia y normalidad.

domingo, 29 de julio de 2012

Diario de Invierno de Paul Auster, un 9!

"Estornudar y reír, bostezar y llorar, eructar y toser, rascarte las orejas, frotarte los ojos, sonarte la nariz, carraspear, morderte los labios, pasarte la lengua por la parte de atrás de los dientes de abajo, tiritar, peerte, tener hipo, enjugarte el sudor de la frente, pasarte la mano por el pelo: ¿cuántas veces has hecho esas cosas? ¿cuántos encontronazos con los dedos de los pies, cuántas veces te has machacado los dedos de las manos y cuántos golpes en la cabeza? ¿Cuántos traspiés, resbalones y caídas? ¿cuántos parpadeos de los ojos? ¿cuántos pasos dados? ¿cuántas horas pasadas con la pluma en la mano? ¿cuántos besos dados y recibidos?


Abrazando a tus hijos pequeños.


Abrazando a tu mujer."


Es así como casi termina Diario de invierno, mi primer libro de Paul Auster y es este casi último párrafo el que capta la esencia del libro, una autobiografía, contada en segunda persona, como si saliera de su cuerpo y tomara distancia para contar su vida analizando desde fuera  los acontecimientos más importantes vividos en los últimos 64 años, antes de entrar en lo que él llama el "invierno" de su vida.

No me enganchó desde la primera página, me irritaba un poco que contara su vida en segunda persona, como un agente externo, un amigo, un vecino curioso, un padre o una madre que la vio pasar y ahora se dispone a contar los acontecimientos importantes, los detalles relevantes, pero también las pequeñas cosas que a veces pasan inadvertidas pero que son realmente las que hacen de la vida lo que es.

No obstante, a las pocas páginas la historia se vuelve tan interesante que poco importa en qué persona o tiempo verbal esté narrada, sólo quieres seguir y seguir leyendo, saber qué es lo que va a pasar o cuál va a ser el desenlace de cada acontecimiento de la vida de Paul, acontecimientos que se suceden y se superponen tan sutil y suavemente que a veces pierdes de vista el momento cronológico del que está hablando.

Siempre he pensado que la vida está mal "programada", nos equivocamos mucho cuando somos jóvenes, cuando las fuerzas no flaquean y tenemos el cuerpo a punto para vivir intensamente, en cambio, cuando hemos aprendido de nuestros fallos y equivocaciones y de las de los demás, las fuerzas empiezan a flaquear, el cuerpo ya no es lo que era y debemos ser cautos, precisamente ahora que tenemos la experiencia para comernos el mundo a bocados.  La vida es así y está hecha de esta manera porque las equivocaciones, los errores y las faltas de juicio son las que la hacen tan diferente y tan entretenida, aunque terminemos añorando haber hecho esto o aquello, haber perdonado a ese amigo, haber sido menos egoístas y egocéntricos, menos críticos con nuestros padres, más afectuosos con nuestros compañeros...en fin, este Diario de Invierno habla de la vida de Paul Auster pero incluye entre sus líneas una serie de enseñanzas vitales imposibles de pasar por alto.  La más importante de ellas, para mí, es la tomada prestada de Joubert: "Hay que morir inspirando amor (si se puede)" preciosa reflexión que no solamente habla de lo que hay que hacer sino que con una profunda humildad se hace cargo de la condición humana añadiendo ese "(si se puede)".


Es un libro precioso, perfecto, no digo más.

Transcribo eso sí unas líneas que leí en voz alta a un Juanma medio dormido porque la historia del gran amor de la vida de Paul Auster se parece demasiado sospechosamente a la historia del gran amor de nuestras vidas...aunque me imagino que se parece bastante a todas las historias de todos los grandes amores del mundo:

"Poco a poco, a medida que fuiste conociéndola un poco mejor durante las semanas siguientes, descubriste que coincidíais en casi todo lo importante.  Vuestras inclinaciones políticas eran las mismas, los libros que os interesaban eran en su mayor parte los mismos y manteníais posturas similares con respecto a lo que os interesaba en la vida: amor, trabajo e hijos; con el dinero y las propiedades muy abajo en la lista.  Para gran alivio tuyo vuestras personalidades eran muy distintas.  Ella reía más que tú, era más libre y extrovertida, más cordial que tú,  y sin embargo, en el fondo de todo, en el punto más profundo donde os articulabais, tenías la impresión de haber encontrado otra versión de ti mismo pero más plenamente evolucionara, más plenamente capaz de expresar lo que tú guardabas en tu interior, una persona más sana.  La adorabas y por primera vez en tu vida, la persona a quien idolatrabas te correspondía. Procedíais de mundos diferentes (...) pero sólo dos meses y medio después de vuestro casual encuentro del 23 de febrero de hace treinta años, decidisteis iros a vivir juntos.  Hasta entonces te habías equivocado en todas las decisiones tomadas en asuntos de mujeres; pero esta vez no".

lunes, 23 de julio de 2012

La isla bajo el mar...un 6,5!

No hay duda de que es un libro entretenido, un libro por el que no perdí el interés hasta el final, un libro que primero dejé por mucho tiempo (casi un año!) y al retomarlo lo leí del tirón, en dos sentadas, hasta el final.  Nos es un mal libro, de hecho, lo disfruté mucho y no pude dejarlo hasta la última página, el problema es que una vez terminado no logro identificar qué fue lo que me dejó, quiero decir que tras leer 300 páginas, no logro identificar el mensaje, no logro recordar un párrafo que merezca la pena recordar ni una oración especialmente bien escrita.
Es posible que este 6,5 se deba a que suelo pedirle mucho más a Isabel Allende pero la verdad es que tras leer La isla bajo el mar, mi humilde, humildísima opinión es que a Isabel Allende lo que se le da mejor son los relatos autobiográficos como La casa de los espíritus, obra maestra donde las haya, La suma de los días, entrañable retrato de su familia más cercana o la inolvidable Paula, libro que leí a los 17 años, con mi madre y mi hermana, muchas veces a la luz de una vela –era la época de los apagones en la ciudad de Quito debida a la falta de lluvias en la central hidroeléctrica de Paute-  de la que recuerdo párrafos enteros como inolvidables mensajes que sigo utilizando para descifrar mi vida.
Recuerdo también con cariño De amor y de sombra, “la historia de un hombre y una mujer que se amaron intensamente para escapar de una existencia vulgar…”  e intento amar intensamente a quienes se dejan amar, también para escapar a una existencia vulgar.
Isabel Allende es una de las grandes de las letras latinoamericanas, por eso me cuesta calificar esta magnífica historia de La isla bajo el mar con algo más de un 6,5, porque creo que se trata de una historia tipo culebrón que no da la talla a la que Isabel Allende me tenía acostumbrada.
No se trata de que haya libros de Isabel Allende que me gusten y otros que no, unos buenos y otros malos, me gustan todos, todos ellos son libros buenos y que merece la pena leer, lo que pasa es que me desconcierta que la misma persona capaz de escribir una historia tan personal, tan exquisita y tan inolvidable como Paula, un relato tan increíblemente bien escrito, fluido e impresionante como La casa de los espíritus, un retrato tan fiel del desgarro que supone el desarraigo, narrado en primera persona como Mi país inventado, escriba también libros como Hija de la Fortuna o La isla bajo el mar.  A lo mejor es una virtud que todos deberíamos tener, pasar de lo profundo y espiritual a lo banal dependiendo de las circunstancias, al fin y al cabo, la vida está hecha de ambas cosas aunque en medidas distintas.

viernes, 6 de julio de 2012

Un 9 para "El corazón helado de Almudena Grandes"

  Terminé de leer este libro ayer pasada la media noche y debo reconocer que se trata de otra obra maestra de Almudena Grandes.
Sólo un dato: la versión inglesa, que es la que he leído esta vez, tiene 720 páginas y no tiene ni una sola palabra de más…y eso que se trata de una traducción.
Nunca me he interesado por la historia de España, aunque siempre me ha parecido curioso lo dividida que está la sociedad y lo palpables que son esas dos Españas en el día a día.  No siento vergüenza al decir que me hice cargo de los horrores de la guerra civil y de los crímenes del franquismo hace poco, viendo “La voz dormida” y poco después “El laberinto del fauno” y sinceramente no sé cómo puede seguir habiendo dos Españas, cómo los criminales se siguen enorgulleciendo de serlo y los demás tenemos que convivir con ellos. Digo que no siento vergüenza porque no se puede saber de todo y llegada la treintena hay que empezar a ser un poco selectivos.
Almudena Grandes habla de esas dos Españas y las traslada a una relación romántica entre un hombre bueno y una mujer que a pesar de hacer gala de altos principios y valores impolutos, resulta ser no tan buena y no tan santa, aunque esto lo deja Grandes a juicio del lector.
Me gusta escribir, por eso intento destripar todo lo que leo, encontrar el secreto de lo bueno y evitar los errores de lo malo. En este libro no hay nada malo, tal vez el momento final en el que la autora se enreda por dos páginas y media explicando la cara, las manos, la falda y el sofá de la madre del protagonista, pero no porque no sea una buena descripción sino porque quedan dos páginas para que termine el libro y la tensión del lector llega al límite de lo insufrible debido a que tal despliegue de sinónimos parece no terminar jamás.  No obstante, lo sorprendente y lo que no he dejado de preguntarme a lo largo de toda la lectura es si la autora la escribió linealmente o si como cualquier ser humano limitado y normal, tuvo que volver muchas veces a leer lo que había escrito para enlazar tan delicada y perfectísimamente las historias vitales de tantísima gente.  Sea como sea, no pierde detalle, cada pieza encaja a la perfección y el resultado es una historia impresionante que vale la pena leer.
El libro es perfecto, precioso, transmite una sensación de desasosiego desde la primera hasta la última página y está escrito con la exquisita perfección a la que nos tiene acostumbrados esta autora.
Un 9, porque no es el Principito ni 100 Años de Soledad…pero un nueve de cinco estrellas.

Un 5 para "Con el agua al cuello"

Es el primer libro que leo en el marco de mi querido Club de lectura 3 con libros de la Fundación Tres Culturas de Sevilla y lo he leído por eso, porque era el libro que leíamos en mayo.
Tenía muchas ganas de que fuera un descubrimiento literario, especialmente porque para lo que estoy acostumbrada a pagar por los libros, nos costó una pasta…bueno, no es para tanto, pero para los lectores compulsivos de la era de Internet, un libro, un buen libro, no supera los diez euros y este costó un poquito más. 
Pero bueno, continúo, tenía muchas ganas de que fuera un descubrimiento literario y lastimosamente no fue así.
La historia es entretenida y en las primeras páginas mantiene el suspenso, pero es cierto que al final todo se torna tan fácil y tan evidente que cuesta pensar en este libro como “novela negra”; en el Club decidimos que no lo catalogaríamos como “Novela negra” ni con ningún otro calificativo, Con el agua al cuello es lo que es y nada más de lo que es.
¿Y qué es Con el agua al cuello?. Pues es un libro que relata un pasaje de la vida del comisario Jaritos, de la policía de Atenas, que además de tener un trabajo más o menos interesante y un caso escabroso entre manos, vive en los tiempos de la crisis griega y desde su humilde posición relata sin mucha pasión y con la dosis necesaria de desaliento, los problemas de la clase media de su país, como si mirara ver pasar la crisis a través de un cristal;
A destacar la metáfora que hace el autor sobre el desarrollo y el desenlace del caso que investiga Jaritos, pero no la voy a desvelar por si alguien se anima a leerlo.
A destacar también y muy especialmente la entrañable personalidad del Comisario Jaritos, un hombre humilde hasta la exageración que sabe sin embargo más de lo que imagina y que entiende la crisis y la vida con la misma sencillez y claridad con la que las entendería un niño.  De existir el Comisario Jaritos en mi misma latitud, seríamos buenos amigos.
Le pongo un 5 sobre todo por la calidad literaria, probablemente achacable a la traducción; un poco también por la historia que no terminó de convencerme; y no le pongo un cuatro porque el Comisario Jaritos resultó ser una persona tremendísimamente entrañable.

miércoles, 4 de abril de 2012

Un 9 para Atlas de Geografía Humana


Almudena Grandes ha sido para mí un descubrimiento literario.  Juanma me compró Atlas de Geografía Humana, usado, en un mercadillo hace años; lo tenía en el olvido hasta que una noche de domingo lo encontré por casualidad, buscando algo que leer; me atrapó y me liberó recién tras leer la última página.
Se trata de un libro de historias cruzadas, las historias de 4 mujeres, compañeras de trabajo, en los últimos años de la treintena; no sé si casualmente, pero cada una de ellas se encuentra en un estado civil diferente y todas, juntas pero por separado, atraviesan una crisis fundamental en sus vidas; para algunas se trata de una crisis nueva y para otras de una crisis enquistada, más bien una condición que han sufrido toda la vida y de la que no han podido escapar…hasta ahora, porque a veces, las cosas cambian, parece increíble, pero a veces, cambian.
La historia es interesante, entrañable, creo que cualquier mujer que tienda a la introspección y a la autocrítica podría verse reflejada en una o en todas las protagonistas; entre todas crean un complejo y multicolor mosaico en el que la autora retrata algo así como todos los estados posibles de la mujer  mayor de 35, un mosaico apasionante que explica lo que sucede cuando nos creemos que ya nada nuevo y excitante puede suceder.
Hace tiempo que no leía un libro tan bueno, no sólo por la historia, que es alucinante, sino también por la calidad literaria de la obra: cada oración, cada frase y cada párrafo están escritos con la más exquisita corrección, la autora traduce sensaciones en palabras con una habilidad pasmosa y utiliza un lenguaje tan elegante y cuidado que empuja a leer algunas frases dos y tres veces simplemente por placer, para recrearse en tan primoroso uso del lenguaje.
Sin duda un libro que hay que leer.